Escritura

Poesía, domingos de primavera

 

DOMINGOS DE PRIMAVERA

 

Ya están aquí, ya se anuncian

los dolores de la tierra.

Brota la lágrima y el musgo,

cesa el frío,

y la fuerza de la savia

dilata los tabiques

estremeciendo la quietud de los tallos.

Todo se abre,

germina por alumbrar

las luces del verano que nos llega.

Mientras tanto: primaveras:

gestaciones y nostalgias

en domingos que debían ser

un regalo de luz

y vienen uniformados

con grisáceos uniformes

de la enseñanza general y básica,

como un día más,

para volver mañana a lo de siempre,

sin una palabra,

ni una dichosa nueva,

ni otra cosa.

Un día en que lo mejor es dormir

por no sentir,

cuerpo más,

como la tierra.

(Cinco de tarde gris en el silencio de un domingo

que pudo, que podía haber sido diferente)

Mas antes de dormir la soledad

por encontrar la puerta abierta

en no sé qué lugar

intentaré soñarte

(Es bueno soñarte en esta hora)

¡Si pudiera!

Pero el dolor es no poder.

Tu existencia lo prohíbe.

Lo prohíben ellos.

Y yo lo prohíbo

(soy un fardo de vida bien atada con un hilo)

Dolor de que no puedo, por él digo:

Te he creado, tú no eres,

no eres tú.

No eres tú, llanura mía,

mi espartal,

mi ancho espartal de toda primavera

en el que debería poder pasearme dichosa,

contigo libre,

en un domingo como éste.

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