Escritura

Escritura, entrevista

Carmen Frías es la autora de la novela “Cinco notas”, publicada por Ediciones Xorki, que se presentó en la Feria del Libro de Madrid.

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Carmen Frías tiene un brillante currículum profesional con altos cargos en la administración central e importantes tareas docentes e investigadoras tanto a nivel nacional como internacional. De esta tarea investigadora nació su tesis doctoral “Iglesia y Constitución. La jerarquía católica ante la Segunda República” sobre la postura y las relaciones de la jerarquía eclesiástica durante la Segunda República española, que fue publicada en el 2000 por el Centro de Estudios Políticos y Constitucionales. Dicha tesis obtuvo un gran reconocimiento en el ámbito académico y ha sido citada en varios importantes estudios.

Del interés y el conocimiento del tema surgió su primera novela publicada: “Ora pro nobis”, que trataba de las vicisitudes de un joven religioso homosexual en medio de la guerra civil y de los sufrimientos que esta causó, pero, sobre todo, trataba de la intransigencia de la sociedad y no digamos de la Iglesia ante la homosexualidad.  “Ora pro nobis” fue finalista del Premio Azorín de Novela en 2009.

Carmen es una persona de amplio espectro; poliédrica, como se diría ahora, porque, aparte de su brillantez profesional, que acabo de mencionar, es una pintora de gran talento, como me lo recuerda todos los días un precioso cuadro que cuelga de una de las paredes de mi casa. Pero, sobre todo, es una escritora de gran calidad. Y de ello puedo hablar con conocimiento de causa, ya que hemos compartido varios años de trabajo en la escritura, y soy feliz lectora de sus textos.

Minuciosa, observadora, inteligente, es capaz de escudriñar la realidad con la paciencia de un entomólogo hasta hacerla suya; entonces, la desmiembra, la hace pedacitos, la engulle, la digiere y nos la ofrece a los lectores cuando ella misma ya la ha comprendido hasta sus más mínimos detalles y deja al lector que él mismo descubra el meollo y concluya su propio final.

PREGUNTA:―Carmen, ¿qué diferencias hay entre ¿”Cinco notas”, que ahora presentas, y tu anterior novela, “Ora pro nobis”?
RESPUESTA: Son dos libros completamente distintos. “Ora pro nobis” trata de la relación entre la fe y la homosexualidad. Tema, este último, que, según parece, sigue vigente y sin superar, razón por la que ha sido tratado por muchos autores, que sería prolijo enumerar aquí, desde la Youcernar a Alvaro Pombo, a Mendicutti y a tantos otros. Creo, sin embargo, que ninguno lo ha abordado desde el prisma de la creencia religiosa hasta plantear que un homosexual pueda ser elevado a los altares, cosa que yo hacía en mi libro, ya que, aunque tiene un final abierto, para mí el cierre y conclusión de toda la historia estaba precisamente en el título.
“Cinco notas” por el contrario, trata de un amor heterosexual y tiene un final cerrado, aunque puedo decir que entre los dos hay un nexo común precisamente para que surja la historia. Los dos tratan de amores difíciles por no decir imposibles y eso da origen a toda la trama.

P: El proceso de escritura es algo muy personal y depende mucho de cada escritor. ¿Cómo es tu proceso de escritura, Carmen, cómo haces para empezar una novela?

R: Creo que la tengo en mente mucho tiempo hasta el punto de que a veces intento escribir otra cosa que no sale porque por debajo, a veces sin que yo me de cuenta, hay otra trama que, tarde o temprano, se va imponiendo y que me obliga a posponer cosas en las que trabajo y no me convencen hasta que esa idea, por difícil que me parezca, acaba surgiendo y he de dedicarme a ella y desarrollarla con todo empeño.

P: ―¿De qué trata “Cinco notas”?
R: Un profesor de música recién jubilado regresa a su tierra, una ciudad levantina que, aunque no se nombre, no es difícil adivinar que se trata de Alicante, y allí rememora todas sus vivencias de adolescencia en la década de los sesenta, entre ellas un amor imposible y nunca resuelto. Eso me permite hablar de cómo era la juventud de clase media de aquel tiempo, de la sociedad, tan cerrada, y del desenfado y las ganas de vivir de los jóvenes de mi tiempo en medio de situaciones muchas veces claustrofóbicas por más que estuvieran iluminadas por el sol contundente de las playas del Mediterráneo, donde transcurre en gran parte la historia.

P: ―¿Crees que podemos decir que es una novela de iniciación, de aprendizaje?
R: Completamente, aunque sea narrada por un hombre maduro, lo que este cuenta es la vida de un joven que busca su estilo, su vocación y su lugar en el mundo, muchas veces en oposición con el estilo, vida y creencias de quienes le rodean.

P: Me gusta mucho como vas mezclando en tu narración el presente y el pasado, como solo puede hacerlo una persona que sabe lo que es el tiempo. ―¿Por qué te decidiste a plantearla así?

R: Sinceramente no lo sé, surgió de forma espontánea; también en “Ora pro nobis” hay un constante retorno de pasado y presente, aunque planteado por personajes distintos, aquí es el mismo personaje el que vive su presente y su pasado en un juego continuo de memoria personal.

P: Me gustan los personajes, la fuerza que tienen los protagonistas. Háblame de ellos, del impedimento que existe entre los dos personajes principales.
R: Un enganche amoroso, cosa de la que trata el libro, muchas veces es desencadenado por la existencia de un impedimento que hace difícil su plenitud. Podría haber planteado cualquiera que acompañara a la historia que quería plantear para que no se limitara a ser un relato de la sociedad de mi tiempo: podría haber sido una diferencia de razas o una diferencia de clase social; se me ocurrió, sin embargo, uno bien sencillo y simple: la diferencia de edad que, en aquel tiempo, hacía que estuviera “mal visto” tener ciertas relaciones hasta el punto de llegar a impedirlas. Y es curioso que aún hoy en día cuando se habla del presidente francés se tiene que aludir necesariamente a su matrimonio; no se le critica, no, ¡hasta ahí podríamos llegar!, pero no se deja de citar. Con el presidente de Estados Unidos –con una relación marcadamente a la inversa– no pasa eso, no se cita, es “normal”. Esto es señal de que el impedimento que a mí se me ocurrió en una época y una sociedad concreta quizá aún no esté del todo superado. Y lo curioso de la historia es que, aunque el protagonista masculino parece ser el enganchado y el débil, cabe siempre preguntar si quien realmente careció del valor necesario fue el personaje femenino. Esa es una duda que nos acompañará incluso cuando cerremos el libro.

P: Me gusta, en fin, ese final inesperado, que por supuesto no voy a revelar. ¿Por qué decidiste plantearlo de ese modo?

R: Creo que tarde o temprano todos encontramos la respuesta que andamos buscando a la pregunta primera que nos hacemos. No importa el tiempo, el lugar, el espacio: se acaba encontrando. Y yo le tenía cariño a mi personaje y quería que él también, fuera cuando fuera, la encontrara y pudiera iniciar una nueva vida hacia sí mismo. Por eso le di ese final contundente.

P: A mí solo me queda invitar a los lectores a que lean tu novela porque merece la pena. ¿Quieres añadir algo más?

R: Sólo darte mis más profundas gracias por esta estupenda entrevista y pedir contigo a los lectores que acompañen a mi protagonista en todas sus dudas y sus vivencias hasta llegar con él a ese giro definitivo en su vida.
Muchísimas gracias, Pilar.

 

Entrevista publicada en MadridPress

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